EXCURSIONES

Lloseta, como pueblo situado en el Raiguer de Mallorca, ofrece una amplia y variada oferta de excursiones que, saliendo desde el casco urbano, en poco tiempo se ensartan por las primeras montañas de la sierra de Tramontana. Las más destacadas alturas próximas al pueblo son el monte de s’Alcadena, el castillo de Alaró, el monte de San Miquel, los Tossals Verds y el monte de sa Creu. Aunque no todos ellos pertenecen al municipio de Lloseta, su proximidad hace que habitualmente grupos de excursionistas empiecen las caminatas desde aquí.

1. Lloseta-Mancor-Biniamar-Lloseta

La primera de las rutas que proponemos empieza en la plaza de Lloseta, pasa por el cementerio y se dirige a la possessió de s’Estorell. Antes de llegar a las casas, andando por dentro de un campo de almendros, nos debemos desviar a la izquierda para encarar la subida hacia las casas viejas de s’Estorell. Llegamos tras poco más de media hora de caminata. Desde aquí se divisa una amplia panorámica, con el Pla de Mallorca que se deja entrever por la rendija que hace el torrente de Almadrà.
Siguiendo el camino en dirección Norte, en subida continúa por las tierras de cultivo, llegamos, tras media hora, a la fuente Nova, justo tras una pequeña caseta de montaña. Es un buen lugar para merendar y contemplar detenidamente el penyal de s’Alcadena, situado justo ante nosotros. Por este camino ancho que nos ha acompañado hasta ahora, tres curvas más arriba, debemos dejarlo cambiando a un escondido caminito de cabra que sale de dentro de un espeso encinar de las tierras de Can Xalet. Pasada una pequeña barrera, el camino sube insistentemente hasta las Casas Nuevas, a una hora de la fuente Nova.
Ya de bajada hacia Mancor por el camino ancho, encontramos la Font Garrover, possessió situada dentro del cauce del lnfierno, con los viejos olivos a la vera del camino. En media hora más nos situamos, tras bajar por un remarcable desnivel, en la villa de Mancor de la Vall, entrante por el camino que lleva a Santa Llúcia.
Nos desviamos a la derecha hacia las tierras de Biniamar. Al final de la subida, se acaba el asfalto y superamos una barrera para pasar hacia Biniatzent, dónde nos podemos parar para ver la fuente d’en Patró. Seguimos el camino de bajada, que pasa a la vera de las casas y atraviesa la comuna de Biniamar, entre la Llanura Foránea y Montaura. Llegamos A Biniamar, tras una hora de camino, y lo atravesamos en dirección a Lloseta. Cerramos el circuito cuatro horas después en un camino muy variado entre encinas, oliveras y almendros. Las continúas subidas y bajadas requiere que se esté acostumbrado a andar para no preocuparse por la llegada.

2. El Monte de Lloseta

Saliendo de la plaza de Lloseta hacia el campo de fútbol del Monte, cogemos el camino que pasa por las piscinas municipales y, cien metros más arriba, nos desviamos a la izquierda para empezar la subida hasta la cumbre del monte de Lloseta. De buenas a primeras el camino, que sube con fuerza, ya nos muestra buenas vistas del Pla de Mallorca con pueblos desperdigados aquí y allá e Inca, más grande, también más cerca. El camino no tiene perdida y, tras una hora larga de subida por el interior de un pinar, llegamos a unos antiguos aljibes que nos servirán de referencia para indicar que la subida se ha terminado y debemos desviarnos hacia el Oeste por un camino de cabra que rodea la cima del monte y pasa a la otra vertiente, con el monte des Rafalet justo delante.
Empieza la bajada que nos sitúa, media hora más tarde, en las tierras de cultivo de Son Daviu. Distinguimos a la izquierda un pozo de cuello ancho de piedra y nos dirigimos hacia allí para subir un poco y llegar a las casas, sencillas y solitarias, dónde la característica rusticidad de aquella gente de montaña queda bien patente.
La bajada, siempre hacia el Oeste, es constante y empinada, pasa por la penya Roja y llega a las tierras de s’Estorell, al camino asfaltado que, hacia la izquierda, nos devolverá a Lloseta por el cementerio y, finalmente, llegamos a la plaza, unas tres horas tras el inicio. Se trata de una caminata agradable por los alrededores de Lloseta, con una subida inicial que debe de acogerse sin prisas desde dónde podremos disfrutar de una extensa panorámica hacia el Pla de Mallorca