ANOTACIONES HISTÓRICAS

Los primeros vestigios de ocupación humana de Lloseta, al igual que en otros muchos municipios de la isla, se sitúan en las épocas pretalayótica y talayótica. Gracias a las campañas de excavación realizadas durante el decenio de 1960, hoy podemos hablar con más precisión sobre nuestros primeros antepasados. En Lloseta encontramos cinco yacimientos, cuatro cuevas de enterramiento y un recinto fortificado.

Las noticias sobre la época romana de Lloseta son cuando menos casi inexistentes. Además del posible origen etimológico del topónimo, defendido por algunos historiadores, sólo algunos hallazgos casuales nos han dejado testigo de la presencia romana en nuestro entorno. Si las referencias históricas ya son limitadas en la época romana, debemos destacar su inexistencia, o al menos el actual desconocimiento que tenemos, sobre los siglos V a X. Nada sabemos del paso de los vándalos y bizantinos, confirmando la expresión de "siglos oscuros" tantas veces aplicada a la historia de Mallorca.

No mucho más alentadora es la presencia musulmana durante casi los dos siglos de permanencia en la isla nos queda sólo la noticia del encuadre de Lloseta dentro del distrito administrativo de Canarossa (que comprendía también los municipios de Binissalem, Sencelles, Costitx, Alaró, Santa Eugenia, Consell y Santa Maria) y con la pervivencia actual de algunos topónimos que nos recuerdan la presencia de este pueblo, como es Morull o la Cueva des Moros. Con la Conquista de Mallorca por parte de Jaime I vuelve la luz a la historia de Lloseta. Después del reparto, el jOz musulmán de Canarossa correspondió al vizconde de Bearn, Guillem de Montcada, quien hizo su propio reparto entre sus caballeros. A la hora de analizar la población de lloseta de esta época, nos encontramos con serias dificultades, puesto que no contamos con ningún padrón de habitantes. Así, a través de fuentes fiscales -como es el caso del maravedí- se pueden establecer cálculos de población. Un segundo problema es que en estas épocas se debe hablar siempre de la población de Lloseta y Aiamans incluida dentro de la de Binissalem.

Desde el punto de vista socioeconómico, el siglo XVI inaugura la época moderna de los catastros, instrumento gracias al que se puede conocer mucho mejor la realidad socioeconómica de las villas mallorquinas. Del catastro de 1578, sabemos que, en Lloseta y Aiamans, hay tres possessions Lloseta, Son Pelai y s’Estorell-, una caballería -propiedad de Lluís Togores- y ochenta propiedades casas y tierra. Las familias más poderosas eran entonces los Baile, Martí, Prats, Miquel y Ramon de Son Ramon. Con respecto a la población del siglo XVII, cabe observar un relativo crecimiento de la población según se desprende del estudio de los tres catastros, estudiados por Jaume Capó, de los años 1688 y 1697. En el primero, se presenta una población de 240 personas, que se incrementa hasta 305 veinte años después, 300 habitantes a las postrimerías del siglo XVII.

En la Guerra de Sucesión Española, el Reino de Mallorca, y por lo tanto Lloseta, tuvo una importante actuación. De un lado, el conde de Aiamans, Miquel Joan Ballester Togores, participa activamente a favor del bando borbónico -uno de los participantes en la conspiración filipista organizada el 1711, como también la familia Sales, propietaria de Son Pelai. Por otro lado, veinte habitantes de Lloseta, junto con los hombres enviados por Binissalem, participaron por orden del virrey en la defensa de la costa de sa Porrassa y Santa Ponça, previendo el desembarco de las tropas de Felipe V. Con la nueva administración borbónica, los condes de Aiamans pasaron a tener un fuerte protagonismo como concejales del Ayuntamiento de Palma, creado en el 1718 .
Fue en el siglo XIX cuando Lloseta asumió la autonomía municipal, se segregó de Binissalem el año (1812-14), con Llorenç Català como primer alcalde constitucional de lloseta.

Ya como municipio autónomo, Lloseta vivió, en las primeras décadas del siglo XX, las manifestaciones del movimiento obrero. Con respecto a los resultados electorales, durante la II República se mantuvo un dominio de los partidos de derecha, pese a que el consistorio elegido en el 1931 fue derogado por la Gobernación civil a petición de un grupo de habitantes de Lloseta.

Con la explosión de la Guerra Civil, de los habitantes de Lloseta que tomaron parte hubo nueve muertes. En Lloseta se organizaron las milicias y, a petición de estas, fue nombrado secretario del Ayuntamiento Abdon Homar. Además, se nombra una nueva comisión gestora encabezada por el falangista Joan Mudo Jaume.

Las últimas décadas del siglo XX han sido de profunda transformación del municipio. En el ámbito demográfico, la inmigración ha marcado el constante crecimiento de la población que ha llegado, actualmente, a superar los 4.500 habitantes. Este aumento demográfico ha provocado el consecuente proceso de urbanización que en los últimos veinte años ha cambiado por completo la fisonomía de las antiguas tierras de Son Togores, ses Flexes, etc. Los bloques de viviendas han hecho acto de aparición dónde antes había almendros y higueras y han dado en Lloseta el aspecto de municipio moderno que tiene actualmente.